La verdad es que hoy no me apetece nada hablar de comida. Empezando porque en mi centro de trabajo, hoy, han cerrado la cantina. Puede parecer una tontería, pero han descuajeringado al personal. En mi caso, que soy de salir de mi casa sin nada en el cuerpo, ni siquiera un café (no me gusta), me ha obligado a estar desde las 22 horas de ayer hasta las 15 horas de hoy sin meterme nada en el estómago, con lo cual he agradecido que no se me remunere por lucidez, porque juro que miraba a mis compañeros de trabajo y no veía sino tostadas, empanadillas y napolitanas.
Hoy no me apetece reirme demasiado, quizá porque estoy un poco cansada de la mala educación de la gente. Sí, ya sé, el tema no es nuevo, pero no dejo de preguntarme, en qué momento pasamos del cortés "buenos días", a mirar hacia abajo en un portón y arrollar al ancianito que está intentando entrar. Porque, además, y en contra de la opinión generalizada, no son necesariamente los más jóvenes los que adolecen de esta falta de maneras o buenas costumbres.
Hablaba el otro día del tren. No hace tanto, menos de 5 años, cuando yo me montaba en un tren, la gente sonreía y algunos, sin conocerte, hasta te saludaban amablemente al entrar. Ahora, todo el mundo está inmerso en alguna suerte de ocupación intrascendente (léase aquí mp3, móviles, ordenadores portátiles, etc.) que les "obliga" a no mirar a nadie salvo a su propio ombligo (la mayoría de las veces, literalmente).
Siempre me ha maravillado que algo que puede servir de puente de comunicación, Internet, aisle tanto a la gente. Al igual que los móviles, los videojuegos, etc. La mayoría de las personas prefieren relaciones virtuales a relaciones reales. Voy a poner dos ejemplos claros de esto, vividos en primera persona.
Año 2006. Viajo a Dinamarca y, como pertenezco a una ONG que se dedica a alojar a miembros de otros países, voy a casa de un chico de Copenhague, soltero y de idéntica profesión a la mía. Ambos solteros. Nos separan unos 7 años de diferencia. Tras hablar durante un tiempo nada más llegar, me doy cuenta de que tenemos un nivel cultural similar, nos reímos de las mismas cosas y las aficiones son comunes. Esa noche, mientras cenamos, se queja de que le es difícil encontrar pareja porque las mujeres no queremos conectar, bla, bla, bla... (no os tengo que poner el resto porque todos os habéis quejado de esto, o habéis tenido a alguien cercano que os ha hablado del tema). Acabamos de cenar y, sin mediar palabra, se va a un ordenador de la misma estancia a chatear con chicas por Internet!!!. O sea, que no encuentras pareja, ni novia, y tienes a una chica de carne y hueso, con tus intereses, con la que puedes departir toda la noche ¿y te pones a hablar con una "chica", que podría ser un camionero de Odense, haciéndose pasar por una ninfa veinteañera???. Para morirse, vamos.
Año 2009. Un bar/restaurante de una ciudad cualquiera de España. Una chica está pegada a su móvil. Habla con otra amiga. No para de quejarse de que se aburre ahí, sin nadie, que tiene que cenar sola. Al lado, un grupo de chicas le dice que si se quiere sentar con ellas porque sobra un hueco en la mesa y ella, cortesmente replica: "¿Para qué me molestáis?. ¿No véis que estoy ocupada hablando por el móvil?".
Como dice Punset en su libro "El viaje al amor", y cito literalmente: "La gente se siente sola pero teme la intimidad". Sic.
Alissa Milano (la actriz que encarnaba a Phoebe en "Embrujadas") escribe a menudo en Twitter (una red social de opinión americana) y recomendó un vídeo muy interesante sobre la adicción a los videojuegos. Para aquellos que hablen inglés se lo recomiendo encarecidamente. Sólo tienen que meterse a youtube y escribir "The only thing I know". Es revelador como este hombre lo ha perdido todo por una tonta adicción: su mujer, oportunidades, tiempo... Una vida, en definitiva.
Por eso, y porque estoy harta de que a la gente le cueste tanto decir "Hola" o sonreir (parece que algunas personas tienen un mecanismo por el cual, si sonríen, les da un dolor en alguna parte del cuerpo no deseada, o tienen que pagar más impuestos si lo hacen) es por lo que hoy me he puesto a hablar de algo distinto.
Para los que tengan curiosidad por el tema régimen, les comento que - debido a la incidencia antes comentada- creo que mi ingesta calórica de hoy ha decrecido respecto a otros días. Lo que nunca haré será reducir mi nivel de sonrisas en la cara, que creo que es óptimo y espero que, en la medida de lo posible, contagioso. :)
Hoy no me apetece reirme demasiado, quizá porque estoy un poco cansada de la mala educación de la gente. Sí, ya sé, el tema no es nuevo, pero no dejo de preguntarme, en qué momento pasamos del cortés "buenos días", a mirar hacia abajo en un portón y arrollar al ancianito que está intentando entrar. Porque, además, y en contra de la opinión generalizada, no son necesariamente los más jóvenes los que adolecen de esta falta de maneras o buenas costumbres.
Hablaba el otro día del tren. No hace tanto, menos de 5 años, cuando yo me montaba en un tren, la gente sonreía y algunos, sin conocerte, hasta te saludaban amablemente al entrar. Ahora, todo el mundo está inmerso en alguna suerte de ocupación intrascendente (léase aquí mp3, móviles, ordenadores portátiles, etc.) que les "obliga" a no mirar a nadie salvo a su propio ombligo (la mayoría de las veces, literalmente).
Siempre me ha maravillado que algo que puede servir de puente de comunicación, Internet, aisle tanto a la gente. Al igual que los móviles, los videojuegos, etc. La mayoría de las personas prefieren relaciones virtuales a relaciones reales. Voy a poner dos ejemplos claros de esto, vividos en primera persona.
Año 2006. Viajo a Dinamarca y, como pertenezco a una ONG que se dedica a alojar a miembros de otros países, voy a casa de un chico de Copenhague, soltero y de idéntica profesión a la mía. Ambos solteros. Nos separan unos 7 años de diferencia. Tras hablar durante un tiempo nada más llegar, me doy cuenta de que tenemos un nivel cultural similar, nos reímos de las mismas cosas y las aficiones son comunes. Esa noche, mientras cenamos, se queja de que le es difícil encontrar pareja porque las mujeres no queremos conectar, bla, bla, bla... (no os tengo que poner el resto porque todos os habéis quejado de esto, o habéis tenido a alguien cercano que os ha hablado del tema). Acabamos de cenar y, sin mediar palabra, se va a un ordenador de la misma estancia a chatear con chicas por Internet!!!. O sea, que no encuentras pareja, ni novia, y tienes a una chica de carne y hueso, con tus intereses, con la que puedes departir toda la noche ¿y te pones a hablar con una "chica", que podría ser un camionero de Odense, haciéndose pasar por una ninfa veinteañera???. Para morirse, vamos.
Año 2009. Un bar/restaurante de una ciudad cualquiera de España. Una chica está pegada a su móvil. Habla con otra amiga. No para de quejarse de que se aburre ahí, sin nadie, que tiene que cenar sola. Al lado, un grupo de chicas le dice que si se quiere sentar con ellas porque sobra un hueco en la mesa y ella, cortesmente replica: "¿Para qué me molestáis?. ¿No véis que estoy ocupada hablando por el móvil?".
Como dice Punset en su libro "El viaje al amor", y cito literalmente: "La gente se siente sola pero teme la intimidad". Sic.
Alissa Milano (la actriz que encarnaba a Phoebe en "Embrujadas") escribe a menudo en Twitter (una red social de opinión americana) y recomendó un vídeo muy interesante sobre la adicción a los videojuegos. Para aquellos que hablen inglés se lo recomiendo encarecidamente. Sólo tienen que meterse a youtube y escribir "The only thing I know". Es revelador como este hombre lo ha perdido todo por una tonta adicción: su mujer, oportunidades, tiempo... Una vida, en definitiva.
Por eso, y porque estoy harta de que a la gente le cueste tanto decir "Hola" o sonreir (parece que algunas personas tienen un mecanismo por el cual, si sonríen, les da un dolor en alguna parte del cuerpo no deseada, o tienen que pagar más impuestos si lo hacen) es por lo que hoy me he puesto a hablar de algo distinto.
Para los que tengan curiosidad por el tema régimen, les comento que - debido a la incidencia antes comentada- creo que mi ingesta calórica de hoy ha decrecido respecto a otros días. Lo que nunca haré será reducir mi nivel de sonrisas en la cara, que creo que es óptimo y espero que, en la medida de lo posible, contagioso. :)
2 comentarios:
No creo que debas ponerte triste por la falta de ganas de comunicación, educación, buenas maneras, etc. de algunas delas personas que te rodean. Si a ti, que eres de esta generación de Internet, móvil y video-consola te extraña que se prefiera todo esto a una buena conversación, imagínate a los que hemos sobrepasado, aunque poco ¡eh!, los 60. Pero no hay que desanimarse; siempre es posible encontrar gente a la que le gusta hablar y relacionarse, es cuestión de cruzarse en el camino con ellos y saber reconocerlos.
Un beso y adelante con tus buenas intenciones de perder algún kilillo.
igual el cierre de la cantina se debe a los que sólo ven comida basura en todo lo que ellos no pueden ingestar por las malditas operaciones bikini.
En fin que mucho ánimo y nunca falte un buen bocata de tortilla cantinera.
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